martes, 24 de marzo de 2015

Hacer Periodismo… una deuda pendiente

Cuando hablamos del periodismo hecho desde Cuba podemos dividir las opiniones en dos criterios principales: los que piensan esperanzadora e ilusamente que estamos ante una prensa transparente, capaz y respetuosa de su público —son los menos—; y aquellos —los más— que vemos nuestro quehacer informativo reproducir modelos ineficaces y triunfalistas, donde la realidad es tergiversada a través de una lente regida por el poder.

¿Dónde quedan las ideas que hace más de un siglo Martí esbozó para hablar de un periodismo de proposición, análisis, reflexión...? ¿Quizá por distantes en la historia, han sido desterradas a un rincón de la memoria? Pudiera ser.

Mas entonces, ¿dónde están presentes los reclamos de María, que desea se hable de la realidad de por qué no hay huevos a la venta? ¿O los criterios de Juan, que no pudo recibir su tratamiento porque misteriosamente desaparecieron los medicamentos que le correspondían? 


Estos temas y muchos más son diariamente buscados en nuestros informativos, donde debieran verse representados, mas, en su mayoría, no pasan de ser criterios escuchados a diario entre los cubanos y que no reciben nunca el visto bueno para ser analizados a la luz de nuestro periodismo.

Es entonces cuando la opinión pública, nuestra opinión pública nacional se cuestiona qué hacemos los periodistas. Es entonces cuando nosotros mismos, en las redacciones, en nuestras academias y reuniones nos hacemos la misma pregunta, para terminar por refugiarnos una vez más en el consabido y estricto control de la censura sobre los medios cubanos.

Si miramos en perspectiva, hasta hace unos cinco años atrás la dinámica de trabajo dependía, casi exclusivamente, de lo que dictaba el PCC en sus reuniones con la prensa y de los temas que las diferentes administraciones públicas y estatales solicitaban abordar: cumplimiento en la zafra, sobrecumplimiento en los índices productivos, el nunca mejor estado de la agricultura nacional o la encarnizada lucha contra las ilegalidades protagonizadas por el pueblo. 


Rara vez, salvo contadas ocasiones, se pedía una crítica al sistema de gestión empresarial socialista que sumía en la ineficiencia y ruina a ministerios completos, como el del Azúcar; o la necesidad de cuestionar la labor de funcionarios, de entidades enteras, que malversaban fondos y abusaban del poder, como suele suceder en instituciones de administración estatal como el Instituto de la Vivienda.

No, esos temas que el pueblo buscaba en el ejercicio responsable de la prensa se encontraban desterrados de la misma, como si no existiesen, o peor, como si no importasen ni a autoridades ni a periodistas, quienes, en última instancia, daban su nombre y rostro ante el público para hablar de cuántos médico mandaba Cuba al extranjero a devolver la vista a los pobres, mientras los de casa no pueden ni soñar con el “milagro” de esa operación.

Ningún hombre es una isla, y ninguna isla es un mundo, por ello a medida que Cuba ha entrado en contacto con el exterior y su gente ha comenzado a conocer, viajar, leer y escuchar, nuestra sociedad inevitablemente se ha replanteado posiciones, tal como también nuestro periodismo y sus directivos.

Hoy que la dirección del país en voz de su presidente, vicepresidente y otros altos funcionarios sostienen un discurso que anula el secretismo, elimina la autocensura y devuelve en teoría la autodeterminación a los medios de prensa, la coyuntura se muestra indicada para que se pueda cuestionar, proponer, reflexionar, tal como indicaba Martí.

Sin embargo una detenida vista a nuestras publicaciones y espacios informativos, aunque denotan renovación de códigos, de lenguajes, un uso dinámico de la tecnología y el deseo de hacer trabajos más llamativos y con mejor desempeño de la técnica periodística, aún evidencian la no representación de temas de interés masivo necesarios de abordar, sobre todo de aquellos que cuestionan problemas medulares del país. 


 

¿No existen los tópicos? Mas bien existen aún directivos que no se responsabilizan con sus medios o apoyan a sus periodistas en el desarrollo de trabajos investigativos que enriquecerían sus publicaciones y restaurarían la ya dañada confianza del cubano en sus periodistas. También existe un divorcio entre lo que se dice oficialmente y lo que los representantes del oficialismo aprueban y dejan de aprobar en sus áreas de dominio.

“No es el momento oportuno.” “Esa crítica puede ser usada por el ‘enemigo’ para hacer daño a la Revolución.” ¿Entonces cuando se puede decir que la ineficiencia empresarial es debida en muchas ocasiones al desvío de recursos?, ¿en la despedida de duelo de los responsables? ¿O cuál es el contexto para decir que la excelencia del sistema de salud cubano se ha tornado un discurso vacío, que solo creen quienes disfrutan de beneficios pagados por sus gobiernos al contratar a nuestros médicos?, ¿cuándo se estudie dentro de los fracasos históricos, a la par de la zafra de los diez millones? 



El uso responsable de la crítica, del cuestionamiento, de la investigación periodística y la denuncia oportuna son características de esta profesión que lleva entrega y amor por informar. Si nuestro compromiso primero es con el público, ¿por qué no lo evidenciamos? Si el “poder” anuncia en todas las tribunas y escenarios que es la hora de hacer periodismo de verdad, ¿por qué no hacerlo?

Pasos en este sentido, como el programa Cuba dice, aún están lejos de lo que queremos y podemos hacer. ¿Seremos capaces de dejar a un lado criterios anticuados y contraproducentes, y vestirnos dignamente con la verdad periodística? Es el deseo de muchos, la intención de unos cuantos y el reclamo de millones que esperan ver nuestros trabajos.

lunes, 26 de enero de 2015

El pueblo pregunta: ¿y ahora qué?

Me contuve de escribir en estos días en espera del rumbo que tomarían las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos. Al igual que millones de cubanos, dentro y fuera de la Isla, me debatía entre la expectación entusiasta y el escepticismo razonable. ¿Qué traería consigo esta primera ronda de conversaciones tras 35 años de inexistente diálogo?

Más allá de las decisiones tomadas —muchas de ellas ya esperadas— la “noticia del día” es justamente que, parafraseando la célebre frase de Antonio Maceo cuando rechazó el pacto de paz brindado por el ejército español, en esta ocasión “SÍ nos entendemos”.

Pero fuera del campo de los acuerdos y muy lejos del lente de la prensa, la opinión pública cubana se pregunta cuáles serán las ventajas o desventajas para el pueblo. Sí, pues estamos tan acostumbrados a buscarle la cuarta pata al gato, que aún esperamos que de un momento a otro el castillo de naipes se venga abajo.
 

No se nos puede culpar por esta actitud, pues además es algo plausible. Tomemos por ejemplo la Ley de Ajuste Cubano. Todos temimos que al restablecerse las relaciones diplomáticas entre ambos países esta legislación pasaría a la historia. Mas a pesar de los pronósticos y especulaciones, el gobierno americano ha decidido mantener “su fuerte compromiso” en el mantenimiento de la misma.

Entonces, ¿qué repercusiones inmediatas tendrán para el pueblo cubano estas conversaciones bilaterales, estas nuevas relaciones con Estados Unidos?

No lo sé, pero sí conozco de varias solicitudes y esperanzas por parte de muchos coterráneos, de ellos un gran por ciento joven.
 

Muchos esperan una mayor apertura a la posibilidad de viajes de turismo, estudio y trabajo hacia los Estados Unidos. Con la incorporación de más personal en la futura embajada estadounidense y su postura de aumentar el otorgamiento de visas a cubanos, esta es una posibilidad real.

Otro de los deseos populares consiste en la posibilidad de recibir financiamiento de inversores para los pequeños negocios privados, sociedades anónimas que hagan levantar esta otra cara de la economía cubana en reestructuración.

Mayor agilidad en los procesos migratorios regulares. Posibilidad de acceder a internet de manera popular, y dadas las intenciones de empresas americanas de telecomunicaciones con interés de invertir en Cuba.

Una disminución del costo de la vida en la Isla: pues como ahora no es necesario importar los insumos y demás mercancías desde el otro lado del mundo, se presume el abaratamiento de los alimentos y productos de primera necesidad, que cuando no están ausentes de las tiendas, oscilan sobre nuestras cabezas por sus altos precios. 



Estas son algunas de las peticiones del cubano que no se viste de traje, ni se sienta a la mesa de discusiones. ¿Cuándo podremos disfrutar de estas mejoras? ¿Llegarán a ocurrir? Ya estas son las respuestas que sí tienen que decidirse en el diálogo al cual permanecemos expectantes y en el cual, una vez más, se decidirán el futuro y suerte de nuestro pueblo.

martes, 6 de enero de 2015

El nacimiento que es noticia

El insólito hecho de que el Periodismo cubano publicite temas tan personales y privados como el nacimiento de un bebé, soprendió a muchos que este martes vieron el Noticiero Nacional de Televisión en horario estelar.

Sin entrar en el terreno propio reservado a los paparazzis y revistas rosas, fue anunciado el nacimiento de la primogénita de Gerardo Hernández, el antiterrorista cubano que forma parte del conocido grupo de Los Cinco, recientemente liberado por el presidente Barack Obama.

Desde que los últimos miembros del grupo regresaron al país y las primeras imágenes junto a sus familiares fueron publicadas, la notable barriga de su esposa Adriana acaparó la primicia del comentario popular.

Por supuesto, también de los periodistas, que obviando las convenciones de los medios a los que tributan, indagaron e indagaron hasta que el mismo Gerardo anunció ante todos la esperada noticia .

Desde entonces, en cada momento que la pareja salía en público, las cámaras hacían su aparte para enfocarles. Es así como se han tornado la pareja más mediática de nuestro país y a ello se suma ahora el ansiado nacimiento de su hija, anhelo que ambos tenían en sus más de treinta años de matrimonio.

La alegría de sus padres es un sentimiento compartido por toda Cuba que sintió la felicidad con el nacimiento de Gema, una niña que sella el romance de estos dos cubanos, que a comienzos de 2015 augura renovación y esperanza y sobre todo el cumplimiento de sueños, sueños de amor como el de Adriana y Gerardo.

sábado, 20 de diciembre de 2014

La Navidad llegó adelantada

La Navidad es un momento anhelado por todos, creyentes y no creyentes, pues es un tiempo de alegría, esperanza, unidad… y para todos los cubanos y estadounidenses será ahora también el momento para recordar que se hizo historia entre nuestros dos países.

Fuente www.cafefuerte.com
El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos de América es un hecho, que en lo particular, nunca pensé contemplar antes de cumplir mis treinta o quizá cuarenta años. Siempre consideré necesario el cambio generacional en la dirección de mi país, para que un acercamiento tal tuviera lugar… ¡cuán equivocado!

Este miércoles 17, cuando desde La Habana nos avisaron en la universidad de que Ramón, Gerardo y Tony regresaban a casa, enseguida nos hicimos eco de la noticia —primero con recelo y luego con fuentes confirmadas. Lejos estábamos de saber que esa era solo la punta del iceberg.

Cuando a las 11:00 am ya el New York Times anunciaba #lanoticiadelaño ni yo ni mis compañeros lo podíamos creer. Hablábamos en voz alta en los pasillos y hasta en la biblioteca, pues no nos conteníamos y quienes nos escuchaban nos pedían les reenviáramos los artículos y nos prestaban atención abismados.

Al mediodía todos sintonizamos nuestros celulares y se formaron pequeños grupos alrededor para escuchar la alocución del presidente Raúl Castro, que en cadena nacional anunciaba el los acuerdos desprendidos de sus negociaciones con el gobierno de Barack Obama.

Fuente www.fotografocubano.blogspot.com
¿Reacciones? Muchas. Confluencia de emociones, de criterios. Escepticismo por parte de algunos. Alegría desmedida por parte de otros. Mas todos coincidíamos en algo: vivimos un momento histórico en la vida de Cuba, EEUU y América toda.

¿Qué pasará ahora? Es difícil saber cómo y cuán radicales serán las repercusiones, pero sabemos que irán hacia un bienestar común, ese que deseamos todos, por el cual pedimos y que ahora, en esta Navidad recibimos como regalo anticipado.

Todo aún no es color rosa. Resta el bloqueo por delante. Necesitamos ver los cambios que dentro de la Isla ocurrirán. Pero yo me sumo al criterio del abogado José Pertierra, entrevistado por la TV cubana: “estamos haciendo historia y ya no hay marcha atrás”.

Hace más de un año un apretón de manos entre Obama y Raúl cautivó la atención e imaginación de muchos. Algunos no le dieron importancia. Otros, como yo, vimos en ese simple gesto un aire esperanzador, el inicio de un camino de entendimiento. Hoy me siento feliz de haber creido.

Sin dudas, la Navidad llegó antes este 2014 y con ella un regalo especial para todos, uno que ya es Historia.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Lápices que deciden el futuro

Prueba de Aptitud en la Universidad Central
«Marta Abreu» de Las Villas, 6 de diciembre de 2014

Con el recuerdo aun fresco en mi memoria, hoy veo muchos rostros que se me antojan el mismo que hace seis años, teníamos mis compañeros y yo al presentarnos a las pruebas de aptitud para optar por la carrera de nuestros sueños: Periodismo.

Hoy cuando ya casi estoy al dejar la universidad y cumplir el anhelo de ejercer la profesión, encuentro un nuevo grupo de muchachos de preuniversitario, con escasos 16 o 17 años, que se enfrentan a uno de los momentos más importantes que hasta ahora han vivido.

Los padres, hermanos y hasta amigos que les acompañan en la espera de cada una de las tres fases de la prueba —conocimiento y cultura generales, redacción e interpretación, y una entrevista personal— hablan, bromean, preguntan “¿qué te salió?”, pero todos con el corazón latiendo fuerte y a la espera del “sí” para sus muchachos.


“El 30… el 15… el 24…” 

 

Así, uno por uno, van llamando a los afortunados que siguen a la siguiente etapa. Las expresiones de alegría, deseos de gritar, de brincar y abrazar a cuantos tienen a su alrededor hablan más de lo que este reportero pudiera decir. Al verles —y sin conocer personalmente a ninguno— experimenté las emociones que ellos estaban viviendo, ese júbilo sin igual de recibir el premio esperado.

También los padres dicen mucho, y quizá mucho más de lo que imaginamos mientras estamos dentro decidiendo nuestro futuro profesional. Ellos conversan, dan criterios acerca de la prueba, hablan orgullosos de sus hijos y se sienten felices por verles crecer y luchar por lo que quieren.

Hoy sin dudas me acuerdo de aquel 27 de diciembre de 2008, de aquellas horas de estrés y tensión, de aquella prueba que cambió mi vida y que hoy me permite escribir sobre uno de los momentos más intenso que siempre atesoraré especial en mi vida.

¿Cuántos llegarán al final? ¿Cuántos conseguirán alcanzar las pocas becas? Bueno, allí queda el suspenso. Como decían los gladiadores: “La suerte está echada”. Y tal como cada año sucede, una nueva generación llegará a las aulas universitarias con el deseo y la energía necesaria para hacer un Periodismo digno, nuevo, irreverente y polémico… el que anhelamos todos, el que ahora mismo se decide en los lápices de estos muchachos.