sábado, 20 de diciembre de 2014

La Navidad llegó adelantada

La Navidad es un momento anhelado por todos, creyentes y no creyentes, pues es un tiempo de alegría, esperanza, unidad… y para todos los cubanos y estadounidenses será ahora también el momento para recordar que se hizo historia entre nuestros dos países.

Fuente www.cafefuerte.com
El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos de América es un hecho, que en lo particular, nunca pensé contemplar antes de cumplir mis treinta o quizá cuarenta años. Siempre consideré necesario el cambio generacional en la dirección de mi país, para que un acercamiento tal tuviera lugar… ¡cuán equivocado!

Este miércoles 17, cuando desde La Habana nos avisaron en la universidad de que Ramón, Gerardo y Tony regresaban a casa, enseguida nos hicimos eco de la noticia —primero con recelo y luego con fuentes confirmadas. Lejos estábamos de saber que esa era solo la punta del iceberg.

Cuando a las 11:00 am ya el New York Times anunciaba #lanoticiadelaño ni yo ni mis compañeros lo podíamos creer. Hablábamos en voz alta en los pasillos y hasta en la biblioteca, pues no nos conteníamos y quienes nos escuchaban nos pedían les reenviáramos los artículos y nos prestaban atención abismados.

Al mediodía todos sintonizamos nuestros celulares y se formaron pequeños grupos alrededor para escuchar la alocución del presidente Raúl Castro, que en cadena nacional anunciaba el los acuerdos desprendidos de sus negociaciones con el gobierno de Barack Obama.

Fuente www.fotografocubano.blogspot.com
¿Reacciones? Muchas. Confluencia de emociones, de criterios. Escepticismo por parte de algunos. Alegría desmedida por parte de otros. Mas todos coincidíamos en algo: vivimos un momento histórico en la vida de Cuba, EEUU y América toda.

¿Qué pasará ahora? Es difícil saber cómo y cuán radicales serán las repercusiones, pero sabemos que irán hacia un bienestar común, ese que deseamos todos, por el cual pedimos y que ahora, en esta Navidad recibimos como regalo anticipado.

Todo aún no es color rosa. Resta el bloqueo por delante. Necesitamos ver los cambios que dentro de la Isla ocurrirán. Pero yo me sumo al criterio del abogado José Pertierra, entrevistado por la TV cubana: “estamos haciendo historia y ya no hay marcha atrás”.

Hace más de un año un apretón de manos entre Obama y Raúl cautivó la atención e imaginación de muchos. Algunos no le dieron importancia. Otros, como yo, vimos en ese simple gesto un aire esperanzador, el inicio de un camino de entendimiento. Hoy me siento feliz de haber creido.

Sin dudas, la Navidad llegó antes este 2014 y con ella un regalo especial para todos, uno que ya es Historia.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Lápices que deciden el futuro

Prueba de Aptitud en la Universidad Central
«Marta Abreu» de Las Villas, 6 de diciembre de 2014

Con el recuerdo aun fresco en mi memoria, hoy veo muchos rostros que se me antojan el mismo que hace seis años, teníamos mis compañeros y yo al presentarnos a las pruebas de aptitud para optar por la carrera de nuestros sueños: Periodismo.

Hoy cuando ya casi estoy al dejar la universidad y cumplir el anhelo de ejercer la profesión, encuentro un nuevo grupo de muchachos de preuniversitario, con escasos 16 o 17 años, que se enfrentan a uno de los momentos más importantes que hasta ahora han vivido.

Los padres, hermanos y hasta amigos que les acompañan en la espera de cada una de las tres fases de la prueba —conocimiento y cultura generales, redacción e interpretación, y una entrevista personal— hablan, bromean, preguntan “¿qué te salió?”, pero todos con el corazón latiendo fuerte y a la espera del “sí” para sus muchachos.


“El 30… el 15… el 24…” 

 

Así, uno por uno, van llamando a los afortunados que siguen a la siguiente etapa. Las expresiones de alegría, deseos de gritar, de brincar y abrazar a cuantos tienen a su alrededor hablan más de lo que este reportero pudiera decir. Al verles —y sin conocer personalmente a ninguno— experimenté las emociones que ellos estaban viviendo, ese júbilo sin igual de recibir el premio esperado.

También los padres dicen mucho, y quizá mucho más de lo que imaginamos mientras estamos dentro decidiendo nuestro futuro profesional. Ellos conversan, dan criterios acerca de la prueba, hablan orgullosos de sus hijos y se sienten felices por verles crecer y luchar por lo que quieren.

Hoy sin dudas me acuerdo de aquel 27 de diciembre de 2008, de aquellas horas de estrés y tensión, de aquella prueba que cambió mi vida y que hoy me permite escribir sobre uno de los momentos más intenso que siempre atesoraré especial en mi vida.

¿Cuántos llegarán al final? ¿Cuántos conseguirán alcanzar las pocas becas? Bueno, allí queda el suspenso. Como decían los gladiadores: “La suerte está echada”. Y tal como cada año sucede, una nueva generación llegará a las aulas universitarias con el deseo y la energía necesaria para hacer un Periodismo digno, nuevo, irreverente y polémico… el que anhelamos todos, el que ahora mismo se decide en los lápices de estos muchachos.


viernes, 5 de diciembre de 2014

Cine a lo GRANDE

Ha iniciado en Cuba una de las mayores fiestas del cine en el país y la región. La 36 edición del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano promete, como en encuentros anteriores, ser un momento para ver lo mejor del séptimo arte nacional y foráneo.

Resulta humanamente imposible abarcar toda la muestra que se exhibe, pues más de 400 filmes serán proyectados hasta el 14 de diciembre en los cines de la capital. A pesar de ello habrá muchos que apenas duerman unas pocas horas al día y estén desde temprano en las colas para poder ver la mayor cantidad posible de películas.

Es una lástima justamente que esta fiesta no sea extendida a todo el país, o cuando menos a las principales ciudades de la isla, donde un público cinéfilo y con ansias de buen arte anhela poder participar del evento.

Muchos parten hacia La Habana en este mes, exclusivamente para asistir a las premiers de cada jornada, otros debemos quedarnos en casa, y es quizá esta una de las principales críticas que año tras año el público “de provincia” realiza sobre el Festival: la concentración del mismo solo en la capital.
A pesar de ello desde ayer 5 hasta el próximo día 14 todos estarán atentos a los ecos de esta fiesta del cine latinoamericano. Algunos se escaparán por un fin de semana y viajarán hasta allá, otros aguardaremos a que el ICAIC distribuya algunas de estas películas por el país, pero sin dudas todos estaremos festejando, porque una vez más el cine en la Isla está de Festival.


viernes, 7 de noviembre de 2014

Salud cubana y el mito

Por favor no me acusen de extremista, pero sinceramente lo de Salud Pública en Cuba no tiene nombre, o sí, pero ese me lo reservo para mí.

Escribí hace unos días acerca de los malos tratos que un paciente recibe al ir a atender su salud en una institución como los policlínicos, aquí en mi ciudad de Santa Clara. Uno pudiera pensar que ya eso de por sí es mucho, pero cuán equivocado está quien así cree.

Convaleciente aún de un fuerte virus de catarro, mi sobrino de siete años tuvo que ir hoy al Hospital Infantil de esta ciudad. Comenzar a enumerar los tropiezos y contratiempos sufridos sería escribir demasiado.

Cuando finalmente una doctora amiga nuestra lo atendió, le recetó unos antibióticos —gracias al Cielo— de los que pueden comprarse en la red de farmacias porque he ahí el primer problema: hay desabastecimiento total de medicamentos en toda la ciudad y si de antibióticos se trata, solo los pacientes ingresados tienen acceso a ellos.

Finalizada la consulta le indicaron una radiografía pulmonar para ver en qué estado se encontraba, pues lleva casi una semana con mucha tos y permanente fiebre. Llegó ahí otro contratiempo: de dos salas de Rayos X, solo una se encuentra en funcionamiento, la otra —la de urgencias— tenía un cartel escrito a mano por el técnico, donde se leía que había salido y regresaba luego… luego se tradujo en una espera de nunca acabar, en la cual, si algún niño llegaba de haber sufrido un accidente, allí mismo podía morir… en la espera.

En el otro laboratorio la cola era tal que fácilmente podía finalizar a las seis o siete de la tarde, sí, porque lo que no les he contado es que el Hospital Infantil de Santa Clara se encuentra atestado de padres y pequeños, con diferentes padecimientos, con diversas enfermedades respiratorias esperando poder ser atendidos.

Uno tendría que vivirlo: la impotencia ante la desatención de la mayoría de los especialistas, el dolor al ver a nuestros hijos o sobrinos o nietos padecer enfermos y no poder darles el medicamento, porque no lo hay.

Así mismo la negativa de realizar análisis clínicos, porque hay que reducir costos, y esto lo sé de primera mano por haberlo escuchado en las reuniones de sindicato de los trabajadores de la salud.

¿De qué potencia hablamos? ¿Cómo Margaret Chang puede creerse el cuento de que no hay sistema de salud mejor que el cubano? Sí, estamos muy dispuestos a mandar a nuestros especialistas para el extranjero a las más disímiles misiones, pero ¿y la misión principal?, la de garantizar la salud y la calidad de vida de nuestro pueblo, esa, ¿quién la cumple? Les juro que no tengo la respuesta.

martes, 4 de noviembre de 2014

Desidia a la N potencia

En Cuba hay una fuerte virosis que afecta a niños entre 7 y 10 años. Un catarro típico de esta etapa del año, en que comienza a hacer frío de momento tras intensos días de calor. Una amiga pediatra atendió hace dos días a más de cien niños, ¡tan solo en la mañana!

Hoy mi sobrino —víctima de este virus— y que lleva dos días con fiebre de 39 y medio grados, fue llevado por segunda ocasión a un puesto médico cercano a mi casa, un policlínico.

Allí esperábamos fuera atendido y que tal vez le realizaran algunos análisis para descartar la posibilidad de dengue o cualquier otra de las enfermedades que hoy día se encuentran en auge en toda Cuba.

Al llegar una doctora —y quede claro que no fue una estudiante de Medicina, sino una profesional graduada— lo primero que hizo fue, en pésima forma, decirle a la madre del niño: ¿Y tú no le bajaste la fiebre?

Mi hermana, manteniendo la compostura a pesar de que su sangre hervía por el maltrato y desinterés de esa "profesional" le explicó que sí, pero que la fiebre persistía. La doctora mandó a que le pusieran compresas y lo inyectaran.

Luego de suministrado el medicamento pasó casi media hora y nadie se acercaba a mi hermana y mi sobrino para saber cómo estaba el niño. Mientras ellos pacientemente esperaban en el policlínico.

Al cabo de ese tiempo un estudiante de Medicina allí de guardia quiso indicarle algunos análisis para estar seguros que fuera una virosis, pero cuando fue a solicitar la firma de la doctora esta se negó rotundamente: ¡No hace falta! —espetó, a lo cual el estudiante intentó disculparse apenado, ante los padres.

Señores, nos cansamos de decir en este país que somos UNA POTENCIA MÉDICA, pero de qué sirve preparar por centenas a profesionales de la salud si cuando van al ejercicio de la profesión lo primero que olvidan es que tratan con personas enfermas, que van buscando ayuda, que no se sienten bien y necesitan no solo que se les recete un medicamento, sino que se les trate con respeto y empatía, con delicadeza y atención.

Yo me pregunto si nuestros especialistas son igual de groseros en las misiones en el extranjero. ¿O es que acaso, ya que su trabajo no es tan bien remunerado como cuando tratan a pacientes en otros países, la atención a cubanos no tiene que ser esmerada?

"Mi tío perdió su ojo porque lo pelotearon de aquí para allá y nunca le hicieron la operación, la misma que sin costo alguno los médicos cubanos realizan en otras partes del mundo", me contó un amigo.

Ejemplos como este he escuchado por decenas y yo me pregunto tras chocar con la cruda realidad de que la atención médica en Cuba está en decadencia: ¿de qué sirve vender una imagen de potencia, si nuestros ciudadanos no se la creen?

Me gusta pensar que no todo está perdido, que personas como mi amiga tras una mañana entera atendiendo a más de cien niños aún tiene fuerzas para brindar una sonrisa para el paciente y el acompañante y hacer bien su trabajo.

Me gusta pensar que doctores como esa que hoy atendió a mi sobrino no son los que abundan y que la desidia no siempre está presente en nuestro Sistema de Salud Pública. Pero a veces mi fe me falla y me cuesta creer que existen esperanzas y que al final el cuento de ser una potencia es tan solo eso, puro cuento.